El momento en que te volvés contra vos

Una guía breve para reconocer cuándo darle vueltas a lo que pasó empieza a convertirse en juicio contra vos.

No necesitás resolver nada mientras hacés esto.

Solo vamos a mirar una escena y separar algunas cosas que suelen aparecer todas juntas.

Elegí una escena reciente.

No hace falta que sea la más importante ni la que más te dolió.

Solo una situación de ese vínculo a la que hayas vuelto más de una vez

Puede ser un mensaje.
Algo que dijo.
Algo que no dijo.
Una conversación que terminó distinto de como esperabas.

Elegí una sola.

¿Qué pasó?
Volvé por un momento a esa escena.

Quedate solo con lo que ocurrió.
Lo que viste, escuchaste o pasó entre ustedes.

Sin explicar por qué pasó.
Sin intentar entender qué quiso decir.

Solo qué pasó.

¿Qué empezaste a intentar entender?

Ahora fijate en lo que vino después.

Las preguntas que empezaron a aparecer.
Las explicaciones que buscaste.
Las veces que reconstruiste la escena intentando encontrar algo que se te hubiera escapado.

Todavía no hace falta responder ninguna.

Solo reconocé cuáles aparecieron.

¿Y qué empezaste a decir sobre vos?

Ahora mirá si, en algún momento, las preguntas dejaron de ser solamente sobre lo que pasó.

Quizás apareció algo sobre vos.

Debí haberme dado cuenta antes.
¿Por qué siempre termino en lo mismo?
Capaz pedí demasiado.
Si todavía me afecta así, algo debo tener mal.

No importa si fueron exactamente estas palabras.

Fijate cuándo la pregunta dejó de ser sobre lo que pasó y empezó a convertirse en una conclusión sobre vos.

Acá.

Volvé a mirar esa escena una vez más.

Primero estaba lo que pasó.

Después, todo lo que intentaste entender sobre eso.

Y en algún momento apareció algo distinto:

lo que pasó empezó a convertirse en algo que decías sobre vos.

Ese es el momento que estábamos buscando.

Acá.

No hace falta resolverlo.
Ni discutir con lo que pensaste.
Ni obligarte a pensar otra cosa.

Por ahora, alcanza con poder verlo.